Hay veces que los problemas de huesos son difíciles de explicar y solo podemos decir que “nos duele todo”, sin más detalle. Los problemas de huesos, traducidos en una sensación de dolor de huesos generalizado, suelen tener su origen en procesos reumáticos. En los procesos reumáticos que afectan a las articulaciones, el dolor puede convertirse en crónico.

El dolor articular afecta a la calidad de vida con el paso de los años. Es más, la Fundación Internacional de la Artrosis¹, revela que el 68% de los españoles de entre 35 y 65 años ha tenido dolor articular en el último año.

Sin embargo, el dolor derivado de estos problemas es menos frecuente que este u otros dolores genéricos como el muscular. La causa de este dolor a veces es fácilmente identificable, como en el caso de fracturas, pero muchas veces esconde patologías más severas. Por esa razón es importante que cuidemos de los huesos y prestemos atención a posibles empeoramientos. 

Características de los problemas de huesos

Este tipo de problemas producen un dolor que puede ir acompañado de síntomas como la sensación de pesadez, rigidez e inflamación o pinchazos². De este modo, merma las actividades rutinarias de la persona, que se ve incapacitada para realizar las actividades de su día a día. De esta manera, la calidad de vida de quien sufre estos problemas queda comprometida por el dolor.

Este hecho, en algunos casos, puede llegar incluso a traer dificultades para conciliar el sueño, afectando al descanso y produciendo también insomnio, con todas las consecuencias derivadas de ello.

Mantener una actitud positiva, junto a tu tratamiento médico, ayuda a centrar tu rutina en torno al bienestar. 

Por qué es importante cuidar los huesos

Se trata de una dolencia que afecta particularmente a estructuras óseas concretas. Esto es relevante, pues los huesos cumplen una función estructural sin la cual no podríamos soportar nuestro propio cuerpo ni movernos, pero además sirven a modo de “escudo” para los órganos que protege. 

Hay muchas medidas que podemos tomar para mantener nuestros huesos lo más sanos y fuertes posible, entre las cuales contamos con el ejercicio y la alimentación. En cualquier caso, no seguirlas puede derivar en problemas graves tanto a corto plazo (fracturas) y también a largo plazo.

Causas del dolor

El dolor puede ser originado por factores como³:

    • Trastornos hormonales que pueden tener una incidencia sobre el riesgo de fractura de los huesos.
    • Inflamación e hinchazón tras traumatismos.
    • Lesión de los tejidos por causa de la tensión, daño o presión sobre los mismos. 
    • Dietas poco recomendables, especialmente cuando existen carencias de vitamina D, calcio y fósforo.
    • Factores genéticos que puedan provocar una propensión a problemas óseos.
    • Consumo de medicamentos u otras sustancias.
    • Baja densidad ósea que puede provocar fracturas y otros problemas graves en el largo plazo.

Recomendaciones para un paciente con problemas de huesos 

Establecer pautas de vida de forma prudente implica realizar tareas cotidianas de manera que se reduzca la tensión en las articulaciones afectadas. Asimismo, también conlleva aprender a medir tu propio ritmo. Los siguientes puntos te ayudarán a mantener bajo control todos estos problemas³,⁴:

  • Presta atención a tu peso. Los kilos de más incrementan la presión de las articulaciones produciendo un riesgo de padecer lesiones.
  • Mantén un equilibrio entre la actividad y el reposo. Debes tomar un descanso cuando lo necesites y notes que estás forzando las articulaciones haciendo cualquier tarea o ejercicio.
  • Evita mantenerte en la misma posición durante un tiempo prolongado. Debes moverte y cambiar de posición a menudo para no ejercer presión sobres las articulaciones, así evitarás la rigidez y el dolor. Evita, además, adoptar posturas incorrectas en tus movimientos cotidianos, especialmente si llevas peso contigo.
  • Incorpora calcio y vitamina D a tu dieta. Trata de nutrir tu esqueleto de una manera natural mediante la alimentación, elaborando una dieta que aporte el calcio necesario a tus huesos. Los lácteos, pescados, mariscos, frutas y verduras son imprescindibles en este aspecto. En cuanto a la vitamina D, la exposición solar moderada es aconsejable para ayudar a obtener esta vitamina, que se encarga de fijar el calcio a los huesos.
  • Detén el exceso de sustancias poco saludables. El tabaco, el alcohol o el café pueden poner en riesgo la salud de tus hueso.
  • Aunque siempre hay que revisar el prospecto de los medicamentos por si estos causan somnolencia o sensación de sedación, esta prevención hay que tenerla más presente si existen problemas de huesos. Estos efectos pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente (incluso doméstico) y, ante la mayor fragilidad de los huesos, se incrementa la posibilidad de que se produzca alguna lesión por fractura. Es preferible, por lo tanto, evitar este tipo de medicamentos en caso de creer que puede suponer un riesgo alto.
  • Siempre que con la dieta nos sea suficiente: la suplementación puede ser recomendable para ayudar a mantener los huesos sanos y fuertes. El aporte adecuado de calcio y vitamina D, bajo las dosis recomendadas, contribuye a mantener los huesos fuertes y sanos.

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¹ Fundación Internacional de la Artrosis, 7 de cada 10 mujeres sufre dolor articular a partir de los 35 años, 2019

² Medicina del dolor, ¿Qué hacer si tiene dolor de huesos generalizado?, 2019

³ Arthritis Foundation, Controle su dolor

https://www.bones.nih.gov/health-info/bone/espanol/salud-hueso/bone-health-for-life-espanol