El ácido hialurónico es una sustancia que encontramos en la composición de numerosos cosméticos y cremas para el cuidado de la piel. También podemos encontrar este nombre si miramos los componentes de muchos suplementos alimenticios. Está claro que es un compuesto que debe ser beneficioso para nosotros, pero… ¿qué es en realidad? ¿Para qué sirve exactamente el ácido hialurónico y por qué debemos preocuparnos si andamos escasos de él?

Beneficios del ácido hialurónico

Cuando hablamos del ácido hialurónico, también conocido como hialuronato, nos referimos a un carbohidrato polisacárido que podemos encontrar de forma natural en nuestro cuerpo.  Pese a estar presente en multitud de órganos de nuestro cuerpo (ojos, tejido conectivo, cartílagos, …), llegando a suponer 15 gramos del peso de un adulto, cerca de la mitad del ácido hialurónico que tenemos en nuestro cuerpo está emplazado en el tejido dérmico¹‚²‚⁴.

La principal función del ácido hialurónico es la de atraer y retener moléculas de agua por lo que, si su nivel de concentración en la epidermis es demasiado bajo, puede acarrear molestias como sequedad de la piel y la aparición de otras complicaciones como arrugas o dermatitis. 

Debemos tener en cuenta que cada gramo de ácido hialurónico tiene el de poder atrapar hasta seis litros de agua. Esto supone una cantidad relevante, especialmente si tenemos en cuenta que nuestras células están llenas de agua y la necesitan para usar los nutrientes, minerales y demás elementos que las mantienen activas en sus procesos.

Además, el ácido hialurónico tiene la capacidad de generar unas condiciones fisiológicas óptimas. De esta manera, la matriz extracelular se dispone idóneamente para las labores de proliferación, migración y organización de las células de la piel. Estas funciones son importantes para cuestiones tan necesarias como la formación de más tejido, la cicatrización o la respuesta inmune.

Factores que disminuyen la producción de ácido hialurónico

Pero lo cierto es que los niveles de ácido hialurónico van descendiendo con el paso de los años. Algunos de los efectos visibles que esta pérdida de hialuronato provoca son la pérdida de firmeza y el descenso de luminosidad en la piel. Esto se traduce en cambios perceptibles como las líneas de expresión, las arrugas, la flacidez, sequedad y pérdida de elasticidad de la piel. De hecho, en el proceso de envejecimiento, es el ácido hialurónico uno de los elementos de la piel cuya desaparición resulta más notable⁴.

Además de la edad, otros factores que pueden contribuir de forma significativa al descenso de ácido hialurónico pueden ser la exposición prolongada a la radiación ultravioleta por parte del sol, el tabaco o la polución³.

Esta disminución está probada en la epidermis, si bien en la dermis se han podido encontrar evidencias de acumulaciones normales. En cualquier caso, el aporte extra de ácido hialurónico puede ayudar a mantener niveles normales de hidratación en la piel, con la ventaja adicional de ser altamente biocompatible. Es decir, nuestro organismo puede asimilarlo más fácilmente.

Debemos tener en cuenta que, con carácter general, una partícula de ácido hialurónico solo está presente en nuestro organismo durante un par de días. Este es el tiempo medio que pasa desde que cada partícula se forma hasta que es depurada por el hígado y, posteriormente, repuesta en el organismo. Este es el ciclo normal del hialuronato que produce nuestro cuerpo⁴.

De hecho, está demostrado que los efectos de este compuesto tienden a mostrarse de manera más efectiva en plazos temporales de mayor duración, y no tanto en forma una reacción inmediata. Esto es así, principalmente, porque el ácido hialurónico también sirve para estimular la producción de colágeno, gracias al cual la piel puede mantenerse firme y flexible⁴.

Uso de complementos alimenticios

En lo que respecta concretamente a la cara, el aporte externo de ácido hialurónico nos es útil para prevenir y mejorar la situación. Es decir, puede contribuir a redefinir a suavizar las curvas del rostro. También destaca su utilidad de cara a la mejora del estado de los labios.

A través de la dieta podemos incorporar una dosis extra de ácido hialurónico con la que compensar su descenso en nuestro organismo, además de obtener otros elementos y compuestos que ayudan a que lo sinteticemos de forma natural. Las frutas, por ejemplo, contribuyen a mantener la piel en buen estado gracias a su alta presencia de antioxidantes y vitaminas³.

El uso de complementos alimenticios puede resultar beneficioso para recuperar nuestra piel, gracias a fórmulas que incluyen tanto ácido hialurónico como otros componentes como colágeno, vitaminas y magnesio. 

Las excepciones en las que puede no ser conveniente aportar suplementos de ácido hialurónico son: durante el embarazo y la lactancia, periodos en los que aún no hay suficientes estudios. Tampoco está recomendado en niños, y debe consultarse previamente con el médico en casos de estar tomando medicación o presentar alguna patología.

Vitanatur Collagen Antiaging

En caso de querer incorporar una dosis extra de ácido hialurónico a nuestra dieta, podemos recurrir al uso de complementos alimenticios como Vitanatur Collagen Antiaging que incluye colágeno hidrolizado, ácido hialurónico, extracto de semillas de uva, vitamina C, magnesio, zinc y selenio. 

* La Vitamina A contribuye al mantenimiento de la piel en condiciones normales. La vitamina C contribuye a la formación de colágeno para el funcionamiento normal de los huesos, cartílagos y piel.

¹ 7 Surprising Benefits of Hyaluronic Acid, Erica Julson, 2018

² Propiedades y usos del ácido hialurónico, Sanitas, 2019

³ Todo lo que debe saber del ácido hialurónico, Cristina Galafate, 2017

⁴ Garcia, V., & Miller, B (2018). Beneficios y mecanismo de acción del ácido hialurónico sobre la piel envejecida. Acta biológica, 8, 16.